Prevención en Montevideo

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¿Para qué sirve un control si no tengo ninguna molestia?

Sirve para encontrar los problemas cuando todavía se resuelven con poco. Una caries que recién empieza o una gingivitis casi nunca duelen, así que nadie se entera de que las tiene hasta que alguien las busca. Detectadas en un control, el arreglo suele ser corto y sencillo.

El control también protege lo que ya se hizo. Si tenés implantes, usás una prótesis o pasaste por un tratamiento de encías, ese resultado se mantiene muchos más años cuando hay seguimiento.

¿Qué hacemos en cada visita de control?

El centro de la visita es el detartraje. La placa que no se llega a cepillar se endurece con los días y forma sarro, que el cepillo ya no puede sacar. Lo retiramos de cada diente, tanto de la parte visible como del sector escondido bajo el borde de la encía. Al final pulimos, y con eso se van las manchas del café, el té, el mate o el tabaco.

Además revisamos diente por diente, las encías, la mordida y el resto de la boca, incluidos los implantes o prótesis que tengas. Si hace falta pedimos radiografías, porque una caries que empieza justo donde se tocan dos dientes, o el hueso que se va perdiendo, no se ven a simple vista.

Si tus dientes son sensibles o te aparecen caries seguido, aplicamos flúor para que el esmalte resista mejor. Y antes de que te vayas repasamos cómo limpiar tu boca en particular: qué cepillo usar, cómo llegar a los espacios entre dientes y qué productos te convienen.

¿Quién necesita venir más seguido?

Entre una limpieza y la siguiente lo habitual es dejar de 4 a 6 meses. Nos acercamos al plazo corto cuando la boca tiene más chances de complicarse:

  • si tuviste enfermedad de las encías, aunque hoy esté controlada con tratamiento periodontal
  • si tenés implantes o usás prótesis
  • si fumás o tenés diabetes
  • durante el embarazo, porque la encía se inflama con más facilidad (lo contamos en embarazo y encías)

Si tenés implantes, ¿qué revisamos?

Un implante no se caria, pero la encía y el hueso que lo sostienen sí pueden inflamarse, igual que alrededor de un diente natural. A esa inflamación se la llama periimplantitis. En cada control revisamos los implantes uno por uno, los limpiamos con instrumentos que no rayan su superficie y comprobamos que la prótesis siga bien ajustada. Lo que te toca a vos en casa lo explicamos en cómo cuidar los implantes dentales.

¿Qué te toca hacer entre una visita y otra?

Tres señales merecen una consulta aparte, sin importar cuándo te toca el control. Una es que te sangren las encías. Otra, un mal aliento que persiste aunque te higienices bien. La tercera, que notes los dientes sensibles.

En casa, el hilo dental no puede faltar ningún día. Si te cuesta manejarlo, los cepillos interdentales cumplen esa misma tarea. Al levantarte y antes de dormir, cepillate sin apurarte, unos dos minutos cada vez, y elegí una pasta que tenga flúor. Cambiá de cepillo cuando las cerdas empiecen a abrirse y, aunque se vea bien, no lo uses más de 3 meses.

Evitá picotear dulces o tomar bebidas ácidas a lo largo de todo el día. Y si fumás, tené presente que en un fumador la encía enferma casi no sangra, así que esa señal puede no aparecer nunca, mientras el cigarrillo hace que el problema avance más.

Preguntas frecuentes sobre prevención

¿Cada cuántos meses me tengo que hacer una limpieza?

Lo habitual es cada 4 a 6 meses. Si fumás, tenés diabetes o implantes, o tuviste problemas de encías, solemos indicar el plazo más corto. Ese intervalo no queda fijo para siempre y puede cambiar según cómo evolucione tu boca.

¿El detartraje duele?

En la mayoría de los casos no. Los sectores con sarro de mucho tiempo o con la encía muy inflamada pueden resultar incómodos, y ahí usamos anestesia local en esa zona para que puedas estar tranquilo.

¿Una limpieza puede gastar el esmalte o aflojar los dientes?

No. El instrumental retira sarro y deja el esmalte intacto. En los días siguientes puede quedar una sensibilidad leve que se va sola. Hay quien nota un hueco nuevo entre dos dientes, pero ese espacio ya existía y el sarro lo tapaba.

Me siento bien y no me duele nada. ¿Tiene sentido ir igual?

Sí, justamente porque las caries iniciales y la enfermedad de las encías no avisan con dolor en sus comienzos. Encontrarlas en esa etapa permite resolverlas con algo simple en lugar de un tratamiento largo.

¿Voy a salir con los dientes más blancos?

Más limpios y algo más claros, sí, porque sacamos el sarro y las manchas de la superficie. El color propio del diente sigue siendo el mismo. Si querés aclararlo, eso se logra con un blanqueamiento.

Consultá por prevención.

Después de evaluarte te damos un plan detallado por escrito, con plazos y costos, y te explicamos cada alternativa.