Encías · 4 min de lectura

Embarazo y encías: por qué sangran más y qué cuidados conviene tener

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En el embarazo las encías sangran más porque los cambios hormonales las vuelven mucho más reactivas a la placa, y lo que conviene es reforzar la higiene diaria, hacerse una limpieza profesional y no postergar el tratamiento si el sangrado sigue. A este cuadro se lo conoce como gingivitis del embarazo y lo tiene una gran parte de las embarazadas. Se puede prevenir y tiene tratamiento.

Me cepillo igual que antes, ¿por qué ahora sangro?

La placa es la misma de siempre. Lo que cambió es la encía, que en el embarazo responde a esa placa con bastante más inflamación, y por eso la rutina que antes alcanzaba ahora puede quedarse corta. En algunas mujeres, además, se agranda la encía que ocupa los espacios entre los dientes.

¿Qué ajustes conviene hacer en casa?

Además de la encía, en estos meses el esmalte recibe más ácido por las náuseas y los vómitos, y los antojos llevan a comer más seguido, lo que favorece las caries. La rutina tiene que contemplar todo eso:

  • Pasá el cepillo a la mañana y a la noche con pasta fluorada, con suavidad pero sin saltearte ninguna zona.
  • Todos los días pasá hilo o cepillitos por los espacios entre los dientes. Que sangre al principio no es motivo para dejarlo.
  • Si vomitaste, no te cepilles enseguida. En ese momento alcanza con un buche de agua, y el cepillo puede esperar media hora.
  • Entre comidas, elegí opciones con poca azúcar y poco ácido.

¿Qué se puede hacer en el consultorio mientras estás embarazada?

Casi todo lo necesario. Una limpieza, un tratamiento de encías, una restauración o una extracción que no puede esperar se hacen con anestesia local sin inconvenientes. El segundo trimestre es el más cómodo para sentarse en el sillón, y es también el mejor momento para la limpieza profesional que recomendamos hacer durante el embarazo. Si hace falta una radiografía, se toma con protección y es segura. Para después del parto quedan los tratamientos que no apuran y requieren varias etapas, como un implante o un blanqueamiento.

Otra consulta habitual en estos meses es por un bulto en un punto de la encía que sangra con solo rozarlo. Lo llamamos granuloma del embarazo y no es maligno. Lo más común es que, después del parto, se vaya achicando hasta desaparecer.

¿Por qué no esperar a que nazca el bebé?

Porque una encía enferma se relaciona con más riesgo de que el bebé llegue antes de término o con poco peso. Tratarla mientras estás embarazada es seguro. Si sangran mucho o notás que crecieron, una consulta de periodoncia permite resolverlo sin riesgo para vos ni para el bebé.

¿De dónde sale la idea de que el embarazo arruina los dientes?

De algo que se ve con frecuencia: muchas mujeres terminan el embarazo con alguna caries nueva o con la encía peor que antes. La explicación está en lo que pasa en esos meses, con encías más inflamadas, ácido que llega a la boca, comidas a cualquier hora y menos tiempo para cuidarse. No tiene que ver con que el bebé saque algo de los dientes de la madre. Por eso el dicho de que «cada embarazo cuesta un diente» no tiene por qué cumplirse si la boca se atiende a tiempo.

Si estás embarazada y notás sangre al cepillarte, escribinos y coordinamos la consulta en la etapa del embarazo que te quede más cómoda.

¿Me pueden poner anestesia estando embarazada?

Sí. La anestesia local que se usa para tratar dientes y encías no representa un riesgo durante el embarazo. Avisanos siempre que estás embarazada, y si hay alguna duda la consultamos con tu obstetra.

¿Después del parto las encías se normalizan?

En general la inflamación va cediendo en los meses posteriores, siempre que la higiene se mantenga. Distinto es el caso de una periodontitis, porque el soporte que se perdió no vuelve por sí solo.

¿Puedo pasarle las bacterias de la caries a mi hijo?

Sí. Esas bacterias pasan de una boca a otra con la saliva, y en la crianza los gestos que acercan la boca de la madre a la del bebé son de todos los días. Llegar al parto con la boca sana, y mantenerla así después, reduce ese riesgo.

Tu próxima sonrisa empieza con una buena consulta.

Después de evaluarte te damos un plan detallado por escrito, con plazos y costos, y te explicamos cada alternativa.