Salud bucal · 4 min de lectura
Sensibilidad dental: por qué duele con el frío y qué se puede hacer
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El frío duele porque alcanza una parte del diente que debería estar cubierta y no lo está: la dentina. En la mayoría de los casos la molestia se calma en pocas semanas cambiando de pasta y cepillándote con más suavidad. Antes conviene saber qué la dejó expuesta, porque de eso depende que alcance con lo que hagas en casa.
Adentro de la dentina hay conductos muy finos con líquido. Si están abiertos hacia la boca, el frío desplaza ese líquido y el nervio lo registra como una punzada. Con lo dulce, los ácidos o el roce de las cerdas ocurre lo mismo. En un diente intacto nada de eso pasa, porque arriba los sella el esmalte y más abajo los tapa la encía.
¿Cuándo hay que pensar en el nervio y no en la dentina?
La sensibilidad de la dentina tiene un comportamiento fácil de reconocer. La despiertan el frío, lo dulce o el cepillo, y se apaga en cuanto el estímulo desaparece. Otros cuadros no encajan con eso: un dolor que sigue varios segundos después del helado, que lo provoca una bebida caliente, que arranca sin motivo o que te despierta de noche. Ahí sospechamos de un nervio inflamado, en general por una caries profunda o por una fisura, y ninguna pasta lo va a resolver. Ese diente hay que revisarlo.
También nos llama la atención cuando molesta siempre la misma pieza y no varias. Un empaste con filtración, por ejemplo, deja pasar el frío justo en ese lugar.
¿Qué pudo dejar la dentina al descubierto?
En la consulta repasamos con vos estas posibilidades:
- La forma de cepillarte. Con mucha fuerza o con un cepillo duro se va gastando el cuello del diente, en el límite con la encía.
- Una encía que se retiró y dejó parte de la raíz a la vista. Es lo que más vemos cuando la sensibilidad está en la raíz.
- Lo que tomás y con qué frecuencia. Si tomás seguido refrescos cola o jugos cítricos, o usás mucho vinagre, el esmalte se va perdiendo por el ácido. En quien tiene reflujo o vómitos frecuentes, ese ácido llega desde el estómago.
- Apretar o rechinar los dientes, que gasta el esmalte por roce y además lo fisura.
- Un tratamiento de encías o un blanqueamiento reciente. En ese caso la sensibilidad suele ser pasajera y ceder sola.
¿Qué podés empezar a hacer en casa?
El primer cambio es la pasta. Buscá una para dientes sensibles con fluoruro de estaño, arginina o nitrato de potasio, y usala todos los días por lo menos 2 a 4 semanas antes de decidir si te sirve. Antes de acostarte, podés dejar además un poco sobre la zona que molesta, aplicada con el dedo.
Del lado del cepillo, cerdas suaves, recorridos cortos y sin hacer fuerza. Si usás uno eléctrico, conviene que tenga sensor de presión. Y con las bebidas ácidas, mejor tomarlas en menos ocasiones a lo largo del día y dejar pasar 30 minutos antes de cepillarte.
¿Y si con eso no alcanza?
En el consultorio hay más opciones. Sobre la zona expuesta podemos aplicar un barniz de flúor o un producto desensibilizante, o sellarla con una capa de resina. Cuando la retracción es grande, la raíz se puede tapar de nuevo con una cirugía de encía. Y cuando el desgaste viene del bruxismo, una placa de descanso evita que siga avanzando.
Ninguna de estas medidas se sostiene si lo que provocó el problema sigue actuando. Cuando el origen está en la encía, en una consulta de periodoncia vemos por qué se retrajo y cómo frenar ese proceso.
Si llevás semanas con la pasta y el frío sigue molestando, pedí hora y buscamos qué está dejando la dentina al descubierto.
¿Puede desaparecer sin hacer nada?
A veces sí, porque con el tiempo el propio diente forma por dentro una dentina de defensa. Pero si sigue actuando lo que la provocó, sea el cepillado fuerte, los ácidos o la encía que se retira, la molestia vuelve. Por eso apuntamos a la causa.
¿Me puedo blanquear los dientes si los tengo sensibles?
Sí. Primero tratamos la sensibilidad y después hacemos el blanqueamiento con supervisión, eligiendo productos y tiempos que no la empeoren.
¿Sirve un enjuague con flúor?
Como complemento, sí, porque el flúor va cerrando la entrada de esos conductos de la dentina. No reemplaza a la pasta específica ni a corregir la forma de cepillarte.