Encías · 4 min de lectura

¿Por qué me sangran las encías al cepillarme?

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Si la encía sangra cuando te cepillás, lo más probable es que tenga una gingivitis. Es un problema muy común y tiene arreglo: atendida a tiempo, la encía vuelve a quedar sana.

¿Tengo que cepillar más suave en la zona que sangra?

No hace falta cambiar la fuerza. Ese sector lleva el mismo cepillado suave que el resto de la boca, y también su pasada de hilo todos los días. En ese punto la encía sangra porque la placa que quedó ahí la irrita, así que el sangrado va bajando a medida que esa placa deja de juntarse.

¿Por qué pasa si me cepillo todos los días?

Porque cepillarse no garantiza llegar a todas las superficies. Siempre quedan rincones donde la placa se junta, sobre todo entre un diente y otro y en la franja donde la encía se apoya en el diente. La encía que convive con ella se inflama, y una encía inflamada sangra con el simple roce de las cerdas. Hay situaciones que lo hacen más probable o lo agravan:

  • Caras de los dientes que dan a la pieza vecina, adonde el cepillo no entra si no se suma el hilo o un cepillo interdental.
  • Coronas o restauraciones cuyo borde no ajusta bien, donde la placa se esconde.
  • Sarro acumulado. Por más que cepilles sigue en su lugar y mantiene la placa contra la encía hasta que lo retiramos en el consultorio.
  • Diabetes y algunos medicamentos, entre ellos los anticoagulantes y ciertos remedios para la presión.
  • Etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia, en las que la encía responde con más intensidad a la misma cantidad de placa.

Si fumás, no tomes la falta de sangrado como referencia. El tabaco lo reduce, y en quienes fuman la enfermedad de las encías suele estar más avanzada de lo que parece. En ese caso conviene revisar las encías aunque el cepillo salga limpio.

¿Cuándo hay que preocuparse por algo más que la encía?

Si la inflamación se mantiene mucho tiempo, en algunas personas deja de limitarse a la encía y empieza a destruir el hueso donde están los dientes. Eso ya es una periodontitis, y el daño en el hueso queda aunque después la inflamación se controle.

Hay señales que nos hacen pensar en eso: pus al apretar la encía junto a un diente, una pieza que se mueve o que se fue separando de la vecina, un olor en la boca que persiste aunque te cepilles bien, o una encía que se fue retirando de algún diente. Si notás alguna, no esperes a que el sangrado se vaya solo. Llegar temprano es lo que permite conservar más hueso.

¿Qué hacemos en el consultorio?

Empezamos por sacar el sarro y la placa que quedaron fuera del alcance del cepillo. Con la boca limpia, vemos qué cepillo te conviene, si te sirve más el hilo o los cepillos interdentales y si vale la pena sumar un irrigador. También revisamos las restauraciones que acumulan placa y tenemos en cuenta si fumás o tenés diabetes.

Cuando ya hay periodontitis, el tratamiento pasa por un raspado y alisado radicular, seguido de controles periódicos. En una consulta de periodoncia vemos si el problema quedó en la encía o si ya llegó al hueso.

¿En cuánto tiempo deja de sangrar?

Si se trata de una gingivitis, la mayoría de los pacientes ve que el cepillo sale limpio entre la primera y la segunda semana de haber hecho la limpieza y cambiado la rutina. Para entonces la encía también recupera su tono rosado.

Si el sangrado lleva más de dos semanas o ves que la encía está bajando, pedí una consulta y revisamos qué está pasando.

¿Es normal que sangre más los primeros días de usar hilo?

Puede pasar. El hilo entra en el espacio entre dos dientes, que es donde la encía suele estar más inflamada, y por eso es lo primero que muestra sangre. Si después de un par de semanas de usarlo a diario sigue igual, conviene que lo revisemos.

¿Un enjuague bucal alcanza para que deje de sangrar?

Por sí solo no. Puede servir de apoyo durante un período corto, pero la placa se va con el cepillo y el hilo, y el sarro solo se retira en el consultorio.

¿Tener las encías inflamadas afecta otras partes del cuerpo?

Hay relación. Cuando la diabetes no está bien controlada, la enfermedad de las encías aparece con más frecuencia, y también se la asocia con problemas del corazón y con dificultades durante el embarazo.

Tu próxima sonrisa empieza con una buena consulta.

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