Salud bucal · 4 min de lectura

Mal aliento: por qué aparece y cómo se soluciona

Actualizado el

El mal aliento aparece casi siempre por bacterias que se acumulan en algún rincón de la boca, y se soluciona cuando se identifica ese rincón y se lo limpia o se lo trata. En nueve de cada diez casos el origen es bucal. Lo que huele mal son los compuestos de azufre que generan esas bacterias cuando se alimentan de restos.

¿Cómo saber si te pasa a vos?

Lo más confiable es que lo evaluemos en la consulta o que se lo preguntes a alguien de confianza. Si querés una pista antes, hay dos pruebas caseras. Una es pasar el hilo dental entre las muelas del fondo y olerlo. La otra es raspar con suavidad la zona más alejada de la lengua usando el borde de una cuchara, y fijarte cómo huele lo que sale.

¿En qué parte de la boca se origina?

Depende de cada boca, pero hay cuatro lugares que siempre miramos. Si usás una prótesis removible, es la primera sospechosa cuando no se limpia bien o cuando se deja puesta para dormir. Después viene la lengua, en especial su parte de atrás, cerca de la garganta. Ahí se forma una capa blanquecina de bacterias y restos que el cepillado de los dientes no saca y que hay que limpiar aparte.

Las encías enfermas también dan olor. Ya con una gingivitis se nota, y con una periodontitis es más intenso y bastante característico. Por último están los sitios donde se traba la comida, como una caries grande, una raíz que quedó en la encía o un empaste filtrado.

¿Por qué hay gente que se cepilla bien y sigue con mal aliento?

La causa más habitual en esos casos es la falta de saliva. Hay medicamentos que la reducen, y también le pasa a quien respira por la boca o toma poca agua. En una boca seca, las bacterias que producen el olor se multiplican con facilidad. El tabaco, el alcohol y comidas como el ajo o la cebolla también empeoran el aliento, aunque ese efecto pasa en un rato.

¿Qué hay que hacer para que se vaya?

  • Pasá cada día un limpiador lingual o el mismo cepillo por la lengua, arrastrando desde el fondo hacia la punta.
  • Lo que queda atrapado entre diente y diente es lo que más se pudre, así que el hilo o los cepillitos interdentales no pueden faltar.
  • Hacete una limpieza profesional y, si hay periodontitis, el tratamiento de encías que corresponda.
  • Arreglá las caries y los empastes que acumulan restos.
  • Si tenés prótesis, sacala para limpiarla todos los días y no la uses de noche.
  • Tomá agua, mascá chicle sin azúcar para estimular la saliva y fijate si algún medicamento te seca la boca.

Las pastillas de menta y los enjuagues comunes cambian el olor por poco tiempo, y la causa sigue ahí. Hay enjuagues con zinc o con clorhexidina que sirven de apoyo durante períodos cortos, cuando los indica un profesional.

¿Puede venir del estómago o de otra parte del cuerpo?

Pocas veces. El mal aliento que persiste rara vez sale del estómago. Existen orígenes fuera de la boca, como los cálculos en las amígdalas, una sinusitis, el reflujo o algunas enfermedades generales, pero se piensa en ellos después de haber descartado lo bucal. En una consulta se suele encontrar la causa en pocos minutos, y cuando el problema está en las encías, la solución de fondo pasa por un tratamiento de periodoncia.

Si te cepillás bien y el olor no se va, pedí una consulta para que revisemos de dónde viene.

¿Es normal levantarse con mal aliento?

Sí, y no indica un problema. Ese olor de la mañana se va con el cepillo y la primera comida del día. Aparece porque de noche se fabrica menos saliva y las bacterias se multiplican. Lo que merece una consulta es el aliento que persiste a lo largo de la jornada.

¿Un implante o una corona pueden causar mal olor?

Pueden, si acumulan placa. Alrededor de un implante eso produce una mucositis o una periimplantitis, y debajo de una corona o un puente que no ajustan bien quedan restos. Se resuelve con limpieza y, cuando hace falta, ajustando el trabajo.

¿Cuándo hay que ir al médico en lugar del odontólogo?

Cuando ya se revisó la boca, se descartaron todas las causas bucales y el olor continúa. En ese caso el médico estudia las amígdalas, los senos paranasales, el reflujo y otras causas generales.

Tu próxima sonrisa empieza con una buena consulta.

Después de evaluarte te damos un plan detallado por escrito, con plazos y costos, y te explicamos cada alternativa.