Salud bucal · 4 min de lectura
Muelas del juicio: ¿cuándo hay que sacarlas y cuándo no?
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Una muela del juicio se saca cuando ya está haciendo daño o cuando la radiografía muestra que lo va a hacer. Mientras no cause problemas, se queda en su lugar y la revisamos en los controles igual que al resto de la boca. La edad, por sí sola, no decide nada: la indicación sale del examen y de una radiografía panorámica.
¿Qué problema da una muela que salió a medias?
Sobre la parte que no terminó de salir queda apoyado un pedazo de encía, y esa encía se infecta con facilidad. En cada episodio la zona se pone roja, se hincha y duele. A ese cuadro se lo llama pericoronaritis.
Lo característico es que vaya y venga: unos días de molestia detrás de la última muela, en los que a veces la mandíbula no abre del todo, después calma, y a los meses otra vez lo mismo. Cuando ya pasó más de una vez, lo más probable es que siga repitiéndose, y eso alcanza para indicar la extracción. Si reconocés ese patrón, aunque hoy estés bien, conviene que la veamos.
¿Qué buscamos en la radiografía?
En la panorámica hay tres hallazgos que nos llevan a indicar la extracción. Alrededor de una muela que nunca salió puede formarse un quiste. Una que creció inclinada puede ir lastimando la raíz de la segunda molar, que es la pieza que tiene adelante. Y en el punto donde las dos se tocan puede empezar una caries, en una o en la otra. También la sacamos si estorba para una ortodoncia o para una prótesis que estamos planificando.
Cuando la imagen no muestra nada de eso y la muela no da síntomas, no la operamos aunque esté retenida. En esos casos comparamos cada radiografía de control con la anterior, y mientras se vea igual, la muela sigue donde está.
¿Por qué justo estas muelas se complican tanto?
Por el momento en que llegan. Se abren paso entre los 17 y los 25 años, cuando el resto de los dientes ya ocupa su lugar en el maxilar. Si detrás de la segunda molar no sobra espacio, la del juicio se queda a mitad de camino, con parte de la corona bajo la encía, o directamente no llega a asomar.
Si hay que sacarla, ¿cómo es la cirugía?
La hacemos en el consultorio, con anestesia local. Antes la estudiamos en la panorámica, y si es una muela de abajo con la raíz cerca del nervio, pedimos también una tomografía para ver esa relación con más detalle.
Una muela retenida requiere un trabajo quirúrgico: hay que abrir la encía para llegar a ella y muchas veces conviene dividirla y retirarla en partes. Dicho así impresiona, pero es una cirugía habitual y en general se desarrolla tal como la planificamos.
¿Cómo deberías sentirte los días después?
Hinchado y con molestias, sobre todo los primeros 2 o 3 días. Para eso sirven el frío sobre la cara y la medicación que te indiquemos. Mientras tanto, nada de cigarrillo, buches suaves y comida blanda y fría. Los puntos se reabsorben solos o los sacamos en una a dos semanas.
Lo esperable es que cada mañana estés un poco mejor que la anterior. Lo que no corresponde es un dolor que vuelve con fuerza cuando ya parecía que lo peor había pasado, en general hacia el tercer día. Puede tratarse de una alveolitis, que se resuelve rápido en el consultorio, así que si te pasa, avisanos.
Si no sabés en qué posición están tus muelas del juicio, podés pedir una consulta y con la panorámica te decimos si conviene sacarlas o alcanza con seguirlas.
¿Las muelas del juicio tuercen los dientes de adelante?
No. Con los años los dientes de abajo tienden a encimarse un poco, y ese cambio es propio de la edad, no algo que provoquen estas muelas.
¿Conviene sacarlas antes de los 25 años?
Si ya sabemos que hay que sacarlas, sí. Con menos de 25 años la recuperación suele ser más rápida, así que no conviene postergarlo sin motivo.
¿Se pueden sacar todas en la misma sesión?
Se puede. Depende de su posición y de cómo prefieras organizarte: hay quien las saca de a una, quien hace juntas las dos de un mismo lado y quien resuelve las cuatro en una sola sesión con sedación.