Salud bucal · 5 min de lectura
Bruxismo: cómo saber si aprieto los dientes y para qué sirve la placa de descanso
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La forma más segura de saberlo es una revisión, porque la manera en que se gastan tus dientes y la dureza de los músculos de la cara lo muestran aunque no hayas notado nada. La placa de descanso hace que la fuerza que hacés de noche termine en un acrílico y no en tus dientes, tus coronas, tus implantes o la articulación de la mandíbula. El hábito depende del sueño y del estrés. Lo que resolvemos en el consultorio es el daño.
¿Qué puede estar avisándote tu propia boca?
Mirate los dientes de adelante en el espejo. Si las puntas quedaron planas y pulidas, o tienen pequeñas melladuras, y con los años los ves más cortos, es probable que haya roce nocturno. Las partes blandas también guardan marcas: festones en los costados de la lengua que copian el contorno de los dientes, o un relieve blanquecino sobre la mucosa de la mejilla.
Otras pistas no se ven. Un empaste, una corona o una carilla que se vuelve a romper. Dientes sin caries que reaccionan al agua fría. La mandíbula pesada al levantarte, a veces con dolor a los costados de la cabeza. O alguien que comparte el cuarto con vos y te cuenta que de noche hacés ruido con la boca.
¿Puedo tener bruxismo aunque nadie me haya oído rechinar?
Sí, y es muy frecuente. Mucha gente aprieta sin deslizar los dientes, lo que no hace ruido, pero carga las piezas tanto como rechinar. Por eso lo buscamos en cada control.
¿Qué se va dañando con los años?
Lo primero que suele ceder es lo que se agregó a la boca. Coronas, carillas e incrustaciones reciben cargas para las que no fueron pensadas. En los implantes dentales la consecuencia es otra: se aflojan tornillos, alguna pieza de la conexión se rompe y el hueso que los rodea puede perder altura.
En el diente natural, cada noche de roce le saca un poco de esmalte, y una pieza con el esmalte adelgazado se agrieta y puede terminar partida. Con periodontitis, esa sobrecarga acelera la pérdida de sostén. Los músculos y la articulación lo pagan con dolor, un clic al mover la mandíbula o una boca que se traba antes de abrirse del todo.
¿Cómo trabaja la placa mientras dormís?
Con la placa puesta vas a seguir apretando. Lo que cambia es dónde termina esa fuerza: los dientes resbalan sobre acrílico duro, que se gasta en lugar del esmalte. Además, la mandíbula descansa en otra posición y los músculos masticatorios trabajan con menos tensión.
Se hace sobre un modelo de tu boca, la ajustamos al entregarla y en los controles revisamos cuánto se gastó, porque el acrílico también pierde espesor. Cuando el dolor muscular es importante, a veces sumamos fisioterapia o un tratamiento médico específico.
¿Sirve un protector de farmacia o el de hacer deporte?
Para esto no. Los protectores blandos que se venden ya hechos, igual que los deportivos, ceden al morder, y esa blandura invita a mordisquearlos de noche. La presión termina subiendo en vez de bajar.
¿Qué está en tus manos?
Durante el día, cuando no estás comiendo ni hablando, los dientes de arriba y los de abajo no deberían tocarse. Cada vez que te descubras con ellos apoyados, aflojá la mandíbula. También ayuda dejar el chicle, no masticar hielo y sacarte la costumbre de morder la birome.
A la noche pesa mucho cómo dormís y cuánta tensión traés del día. Un café a última hora de la tarde, una copa antes de acostarte o el celular y la tele hasta el último momento lo empeoran.
¿Y si estoy por hacerme coronas o implantes?
La placa entra en el plan desde el comienzo y te la entregamos al terminar el trabajo, porque sin ella las piezas nuevas se gastarían igual. En una rehabilitación oral el diseño completo tiene en cuenta esas fuerzas.
Si se te volvió a romper un arreglo o te levantás con la cara cansada, reservá una consulta y revisamos si el bruxismo está detrás.
¿Hasta cuándo hay que usar la placa?
Mientras sigas apretando, del mismo modo que unos lentes se usan mientras la vista los necesite. La controlamos una o dos veces por año y la cambiamos cuando ya está muy gastada.
¿Es normal que un niño rechine los dientes?
Lo vigilamos en cada control. Si el rechinar no está dejando desgaste no hace falta intervenir, y en un chico casi nunca indicamos placa. Es algo muy habitual en la infancia y suele terminar solo una vez completado el recambio de los dientes.
¿Hay que corregir la mordida para que pare?
No. Lo que hoy se sabe es que el origen está sobre todo en el sistema nervioso, con el sueño, el estrés y algunos medicamentos como factores que influyen, y no en la forma en que encajan los dientes. Por eso no tocamos la mordida para frenarlo y nos ocupamos de proteger dientes, arreglos y articulación.