Rehabilitación oral · 4 min de lectura

Me falta un diente: ¿qué pasa si no lo reemplazo?

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Si no lo reponés, la boca se va reacomodando alrededor del espacio. El hueso de esa zona baja, los dientes que quedan cambian de posición y la masticación termina recayendo sobre otras piezas. Como nada de eso duele al principio, es fácil dejarlo para más adelante. El problema es que cada año de espera suele sumar pasos y costo al tratamiento que termines necesitando.

¿Qué pasa durante el primer año?

El primer año después de una extracción es el que más pesa. En ese período el hueso que rodeaba la raíz se reabsorbe más rápido que nunca, porque ya no tiene un diente que sostener, y la zona queda más baja y más angosta.

Por eso conviene pensar el reemplazo cuanto antes, e incluso antes de la extracción si ya sabemos que el diente no se puede salvar. En los primeros meses casi todo el hueso sigue ahí y las alternativas son más sencillas.

¿Cómo se acomodan los otros dientes?

Los dientes de los costados se van inclinando hacia el hueco, y entre ellos y sus otros vecinos se abren pequeñas separaciones donde se acumula comida.

La pieza de enfrente, en el otro maxilar, también se mueve. Al quedar sin contacto, sale de a poco de su lugar en dirección al espacio vacío, hacia abajo si está arriba o hacia arriba si está abajo. Con los años puede terminar apoyada sobre la encía.

¿Por qué pesa más cuando es una muela?

Porque las muelas hacen la mayor parte del trabajo al comer. Una muela perdida es lo que más vemos detrás de dientes inclinados y de un lado de la boca sobrecargado. Cuando ese lado queda corto, la comida empieza a ir casi siempre al lado completo, sin que lo decidas.

Esos dientes cargan durante años con un trabajo que antes se repartía. Se gastan más y aumenta el riesgo de que alguno se fracture. A veces aparecen también molestias en la articulación de la mandíbula. Si los dientes ausentes son varios, cambia la forma en que cierra la boca y pueden sumarse dolores musculares.

¿Qué opciones vas a tener?

Aunque ya hayan pasado años, se puede resolver. Lo que cambia es el recorrido, que a veces incluye un injerto para recuperar hueso o corregir antes la posición de los dientes que se movieron. Por eso, dentro de un plan de rehabilitación oral, antes de elegir una pieza revisamos cómo quedó la zona, si los vecinos se corrieron, cuánto hueso hay y cómo cierran los dientes.

Con eso se abren tres caminos. Una prótesis removible es la alternativa de menor costo y además sirve para no dejar el espacio vacío mientras se prepara otra solución. Un puente fijo cubre el hueco apoyándose en los dientes de los costados. Los implantes dentales son la única opción que le devuelve al hueso el estímulo que tenía, y no necesitan de los dientes vecinos.

Si te sacaron un diente, hace poco o hace mucho, coordiná una evaluación y te explicamos qué caminos tenés y en qué orden conviene hacerlos.

¿Hay que reponer una muela del juicio que me sacaron?

No. Es la excepción a todo lo anterior. Su ausencia no cambia la forma en que masticás ni hace que los demás dientes se corran, así que no se repone.

¿Cuánto hueso se pierde después de sacar un diente?

La mayor pérdida ocurre en el primer año, y dentro de ese año se concentra en los primeros meses. Por eso recomendamos planificar el reemplazo temprano o, cuando se puede, preservar el alvéolo el mismo día de la extracción.

¿Los dientes que se inclinaron pueden volver a su lugar?

Muchas veces sí. Se pueden enderezar con ortodoncia o compensar con pequeños ajustes en las coronas, como una etapa más del plan de rehabilitación.

Tu próxima sonrisa empieza con una buena consulta.

Después de evaluarte te damos un plan detallado por escrito, con plazos y costos, y te explicamos cada alternativa.