Rehabilitación oral · 4 min de lectura

Corona dental: cuándo se necesita, de qué materiales y cuánto dura

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El caso más frecuente en que se indica una corona es una muela o un premolar con tratamiento de conducto. También la necesitan los dientes a los que una caries grande o una rotura dejó con paredes demasiado finas para un empaste, y en algunos casos los de adelante que están muy manchados o tienen la forma alterada. El material depende de la zona de la boca: cerámica, metal-cerámica o metal. Con higiene diaria y controles, lo esperable es que dure entre 10 y 15 años.

¿Qué se tiene en cuenta en una muela?

En la zona de atrás manda la fuerza. Después del conducto la muela queda frágil, y cubrirla es la manera de que no se quiebre con el uso. Sin conducto de por medio, la elección entre empaste y corona se apoya en dos datos: el grosor del tejido sano alrededor de la cavidad y el esfuerzo que hace esa pieza al comer. Con paredes finas pasa algo que desconcierta a muchos pacientes: el empaste sigue firme y lo que se parte es el diente que lo rodea. La corona también es la indicación para una fisura que duele al morder.

Para una muela, y más todavía si la persona aprieta los dientes, se suele elegir zirconia. De las dos cerámicas sin metal que se usan hoy (la otra es el disilicato de litio), es la que más carga soporta.

Conviene no usar una muela con corona para partir un carozo o la cáscara de una nuez. Y si el problema es el bruxismo, la causa más común de que una corona se rompa, la placa de descanso para dormir es parte del tratamiento.

¿Y en un diente de adelante?

Adelante pesa sobre todo el aspecto. Ahí se usa cerámica, sin metal, y el laboratorio la trabaja hasta que el color, el borde algo translúcido y la textura coinciden con los de los dientes de al lado. Bien terminada, quien te mira no puede señalar cuál es.

Las coronas de metal-cerámica, que mucha gente ya tiene en boca, son resistentes y tienen una larga trayectoria. Su punto débil es estético: el metal que llevan debajo de la porcelana puede asomar con el tiempo como una franja oscura junto a la encía.

¿Qué pasa cuando el problema abarca varios dientes o el diente ya no está?

Cuando el bruxismo o la erosión desgastaron muchos dientes a la vez, las coronas pasan a formar parte de una rehabilitación oral, y el material y la forma de cada una se deciden según las fuerzas que recibe esa boca en particular. Si la pieza ya se perdió, la corona va sobre un implante: es lo que aparece en la boca y con lo que masticás.

¿Qué cuidados le alargan la vida?

Las caries de un diente con corona empiezan en su borde, pegado a la encía. Ese contorno es el que tiene que recorrer el hilo dental cada día. La corona tampoco protege a la encía, así que una periodontitis daña igual a un diente cubierto que a uno sin cubrir. En los controles periódicos revisamos que el borde siga cerrado, porque un desajuste que se detecta temprano se corrige con poco. Con estos cuidados, una corona bien indicada permite conservar un diente que de otro modo habría que extraer.

Si tenés una muela con conducto que nunca se cubrió o una corona vieja que te deja dudas, escribinos y la revisamos en una consulta.

¿Cuántas visitas lleva?

Algunos casos admiten un flujo digital completo y quedan terminados en el día. Lo común, de todos modos, son dos visitas. En la primera, con anestesia local, rebajamos el diente lo necesario y registramos su forma con pasta o con escáner. El laboratorio trabaja a partir de ese registro, y hasta la próxima visita llevás una provisoria de resina. En la segunda visita probamos la definitiva, controlamos cómo apoya contra los dientes vecinos y contra los que muerden enfrente, y recién entonces la cementamos.

¿Se siente algo durante el tratamiento o después?

Mientras trabajamos, no, porque el diente está anestesiado. En los días en que llevás la provisoria puede quedar más sensible de lo habitual, y esa sensibilidad se va cuando cementamos la corona definitiva.

¿Qué riesgo corre una muela con conducto que nunca tuvo corona?

El de quebrarse al masticar. Si la fractura llega muy hondo, la muela ya no se puede conservar, y es una pérdida que una corona colocada a tiempo permite evitar.

Tu próxima sonrisa empieza con una buena consulta.

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