Prótesis · 4 min de lectura
Prótesis fija o removible: diferencias y cómo elegir
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La removible la retirás vos cada vez que la lavás y antes de acostarte. La fija permanece en su lugar, y si alguna vez hay que sacarla lo hacemos en el consultorio. De esa diferencia se desprende casi todo lo demás: con cuánta fuerza mordés, cómo es la higiene, qué condiciones tiene que reunir tu boca y cuánto se espera hasta terminar. Para elegir pesan tres cosas: el hueso con el que contamos, cuántas piezas hay que reponer y qué es lo que más valorás vos.
¿Qué opciones hay según los dientes que te quedan?
Si el problema es un diente que sigue en la boca pero está muy destruido, la solución fija es una corona. Si ese diente ya no está, la corona se coloca sobre un implante. Cuando faltan una o varias piezas, un puente cierra el espacio tomando apoyo en los dientes de al lado o en implantes. La alternativa removible para esos casos es una parcial, retenida por tus propios dientes con ganchos o con anclajes.
Cuando en un maxilar ya no queda ningún diente, aparecen tres caminos:
- La completa convencional, sin implantes ni dientes que la sujeten.
- La sobredentadura, sujeta con anclajes a dos implantes o más. Mientras la tenés puesta queda mucho más quieta que una convencional, y para lavarla o para dormir te la sacás igual.
- Una prótesis fija con todos los dientes del maxilar, sostenida con tornillos por varios implantes. Esa no te la sacás vos.
¿Qué condiciones tiene que reunir tu boca?
Una removible convencional se puede hacer en casi cualquier boca y es la que queda pronta en menos tiempo. Para un puente, en cambio, los dientes que lo van a sostener tienen que estar sanos. Y si la propuesta incluye implantes, primero hay que confirmar que el hueso alcanza, después viene la cirugía y recién varios meses más tarde llegan los dientes definitivos.
Con el tiempo se suma una diferencia que al principio no se nota. La encía y el hueso que quedan debajo de una removible van disminuyendo de a poco, y de todas las alternativas, la única que ayuda a frenar esa pérdida es la que lleva implantes.
¿Cómo cambia el día a día?
Al masticar, la fija rinde más y resulta más cómoda, sobre todo si está sobre implantes, y comer o hablar con ella se acerca bastante a hacerlo con tus dientes. En el otro extremo está la completa convencional, con la que se muerde con menos fuerza.
La limpieza también es distinta. Una fija se cepilla dentro de la boca, casi igual que tus dientes, y suma un solo paso: pasar por debajo del puente un elemento pensado para esa zona. La removible se limpia fuera de la boca, con una rutina propia que detallamos en cómo limpiar una prótesis removible. A cambio, es más simple de fabricar y, si se rompe, más fácil de reparar.
¿Qué miramos para recomendarte una u otra?
Empezamos por un examen con radiografías. Ahí vemos qué dientes están en condiciones de servir de apoyo y cuánto hueso hay disponible. Con eso claro, la conversación pasa a lo que vos preferís. Hay pacientes que priorizan resolverlo de forma fija y definitiva y otros que quieren algo sencillo. Entre ambos está la sobredentadura: dos implantes alcanzan para que una dentadura completa gane mucha firmeza.
La opción que elijas se integra en el plan de rehabilitación oral que preparamos para vos. Si querés conocer cada alternativa con más detalle, las describimos en la página de prótesis dentales.
Si querés saber cuál de las dos se adapta mejor a tu boca, pedí una consulta y lo definimos juntos después del examen.
¿Se nota que tengo una prótesis removible?
Si está bien diseñada, no tiene por qué notarse. En las parciales, los ganchos se ubican en sectores que quedan tapados al hablar y al sonreír. En algunos casos se pueden cambiar por anclajes que quedan escondidos.
Uso una removible hace años. ¿Puedo pasar a una fija?
Muchas veces sí. Cuando hay hueso que lo permita, ponemos implantes y cambiás la removible por una prótesis fija o por una sobredentadura, bastante más firme que la que usás ahora.
¿Cuántos implantes hacen falta para una prótesis completa?
Una completa fija suele necesitar de 4 a 6 implantes por maxilar, según el hueso disponible. La sobredentadura pide menos: en general 2 en el maxilar inferior y 4 en el superior.
