Prótesis · 4 min de lectura
Cómo limpiar y cuidar una prótesis dental removible
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Para que una prótesis removible se mantenga limpia y cómoda alcanzan tres hábitos: cepillarla todos los días con jabón neutro o un limpiador específico, dejarla fuera de la boca mientras dormís y traerla a control una vez al año. Con eso dura más, no toma olor y tu boca se mantiene sana.
La rutina de todos los días, paso a paso
La limpieza siempre se hace con la prótesis afuera, en este orden:
- Trabajá con un poco de agua en la pileta o con una toalla debajo, porque un golpe contra la loza alcanza para quebrar el acrílico.
- Pasala por el chorro de la canilla hasta que se desprendan los restos de comida.
- Cepillala entera, por fuera y por dentro, con jabón neutro o con un producto hecho para limpiar prótesis. Sirve un cepillo para prótesis o uno común de cerdas suaves. Insistí con el lado de adentro, el que no se ve cuando la tenés puesta.
- Volvé a enjuagarla a fondo antes de colocártela.
- Aprovechá que está afuera para cepillar con suavidad tus encías, la lengua y los dientes propios que tengas.
¿Qué cosas la estropean sin que te des cuenta?
Si una prótesis se mancha aunque la limpies todos los días, lo primero que conviene revisar es con qué la cepillás. La pasta de dientes resulta demasiado áspera para el acrílico: lo va marcando con surcos que no se ven a simple vista, y en ellos quedan retenidos pigmentos y bacterias.
La lavandina y los limpiadores abrasivos de la casa quedan descartados por dos motivos: dañan el material y pueden desteñir la parte rosada que reproduce la encía. Con el agua tampoco hay que exagerar. La temperatura alta puede alterar la forma del acrílico, y con una forma distinta la prótesis ya no asienta como antes. El agua de la canilla, sin calentar, es suficiente.
¿Qué hacés con ella a la hora de dormir?
Sacártela. Pasar la noche con la prótesis puesta irrita la encía y facilita las infecciones por hongos, mientras que esas horas sin ella le dan descanso al tejido.
Hasta la mañana, guardala en un recipiente con agua. Si usás pastillas efervescentes para prótesis, podés agregar una respetando lo que indica el envase. Lo que no conviene es dejarla en seco, porque el acrílico puede deformarse. Al levantarte, cepillala y enjuagala antes de colocártela.
¿Cuándo hay que llevarla a revisar?
La base de la prótesis apoya sobre tejidos que no dejan de modificarse, así que el calce se pierde de a poco y sin dar aviso. Cuando ese contacto falla aparecen el movimiento y las llagas. Para adelantarse, lo indicado es una revisión por año: un ajuste o un rebase hecho a tiempo evita esas molestias y te permite seguir masticando bien.
Hay situaciones que no esperan al control anual. Si se aflojó, se quebró o te lastima, pedí una consulta y traela así como está. Los pegamentos caseros dañan el acrílico, por eso no conviene intentar repararla por tu cuenta.
Bien hecha, limpia y controlada, una prótesis puede acompañarte con comodidad durante años. Si aun así sentís que no queda firme, se puede estabilizar con implantes, una de las alternativas que describimos en la página de prótesis dentales.
Si tu prótesis ya no calza como antes, te lastima o tiene varios años de uso, pedí una consulta para ver si necesita un ajuste, un rebase o un recambio.
¿Está bien usar adhesivo?
Para una ocasión puntual sí, con muy poca cantidad. Usarlo todos los días para que no se mueva no resuelve el problema: en ese caso la prótesis pide un ajuste o un rebase.
¿De dónde sale el mal olor de la prótesis?
El acrílico tiene una superficie porosa que retiene placa y restos de comida. Suele pasar cuando la higiene no alcanza o cuando se duerme con ella puesta. En el consultorio le hacemos una limpieza profesional que la deja como nueva.
¿Cada cuánto hay que cambiarla?
Antes de pensar en el recambio, lo habitual es que necesite algún ajuste o rebase, porque la encía sigue cambiando. Con buen uso, una removible nueva suele hacer falta recién entre los 5 y los 10 años.
